
Recién termino de leer un artículo de Valdano, (perdóname que te mencione, pero eres verbalmente increíble y no solo eso, hilvanas las palabras con la precisión del mejor de los orfebres, y ofreces un sentido muy poco común,perdóname y GRACIAS).
Me he sacado de encima el internet y le doy play para que Foy Vance, con una de esas canciones que yo digo me salvaron la vida, ametralle mis emociones y pueda escribir con laxitud. Es preciso convivir con música, nos dice Robín Sharma, pues fleta un vuelo emocional sin precedentes, (a ti Robín, también perdón, y GRACIAS).
No quiero tener más influencia para escribir este artículo que la música y mi sinceridad, no quiero contar nada metodológico o estadístico, no quiero hablar de datos u objetivos, no quiero ser técnicamente preciosista y mucho menos un “enseñador” de lo perfecto, solo quiero decir lo que pienso, que ni siquiera lo que opino, (eso será en otro momento).
Vivimos en un tiempo de incongruencia informativa, a menudo, diría influenciada por nuestro subconsciente, que poco o nada nos detenemos (que nos entretenemos) a analizar, se transmite la información en un recipiente polarizado, bien sea con exceso de subjetividad, o todo lo contrario, con una carga objetivo-técnico-científica que quizás poco o nada tenga que ver con la realidad remanente, y con total seguridad, la mayor parte de las veces no guarda relación alguna con lo que se pretende conseguir, mucho más simple que la adoración social por el lema “no pain no gain” que tanto daño ¿puede?, estar causando a nivel emocional (de manera intrínseca) y/o fisiológico, (por extensión o como consecuencia de).
Recuerden, como entrenadores, entrenamos a personas que deciden confiar en nosotros, su tiempo, su economía, sus esfuerzos, sus ilusiones, sus metas, su vida diría yo incluso, entonces, dejemos ya de entrenar a nuestro ALTER EGO, dediquémonos a ellos, plena y conscientemente, cuál si la importancia que ellos le dan, fuera la nuestra.
¿Ellos, nosotros, que dos palabras más antitéticas no creen? Para mí no existen, existe alguna sí, pero no estas. EQUIPO, por ejemplo, UNIDAD, GRUPO porque amigos, para mí, mi/mis alumnos y yo somos un todo, una unión que es una “conditio sine cua non” para alcanzar todo aquello que la perdona pretenda, sin más adherencias que la sinceridad, la fidelidad, el compromiso y la ACCIÓN, y con todo ello, seguro disfrutaremos del camino que enseña mucho más que la meta, si bien esta jamás será prescindible dadas las circunstancias.
Bien, llegado a este punto, no dejaremos nada aparte, y me gustaría escribir bien en mayúsculas, entrenar no significa inventar cada vez más ejercicios ni cubrir el espacio de curiosidad con preciosismos, entrenar significa ser feliz y feliz uno es si se aproxima a lo que quiere, que no a lo que espera, las expectativas son un claro condicionante, un enemigo diría yo.
Debo entender que la palabra querer es muy importante, así como también lo es la palabra dar, y ambas deben entenderse siempre en el mismo nivel de importancia, dar en la misma medida que lo que quieres te llevará a esforzarte no tanto como puedas, sino como sea necesario.
Volvamos a la proyección preciosista de los ejercicios, de la cual antes hablaba (que nada tiene que ver con la creatividad), el entrenamiento ha de ser entretenido sin dejar de ser adecuado, y ha de ser atractivo, también, pero lo que jamás debe olvidarse un entrenamiento es la productividad con la que se va a conseguir lo que se pretende o acercarse a ello tanto como la persona por sus características y condiciones pueda hacerlo (y aquí la experiencia me dice que todos podemos un poco más de lo que creemos, entonces es el momento ya no tanto de comenzar a entrenar, sino empezar a creer).
Con esta palabra tan grande en importancia y contenido, que no en espacio, voy a ir cerrando este primer artículo, que seguro cuenta de mí más de lo que mis palabras puedan decir, CREER, sí, CREER PARA CRECER, es así pues que los emplazo a ello, no vengo aquí a venderme a mí, jamás mi conciencia podría con el peso de las consecuencias de ello (lo cual no significa que no quiero que entrenen conmigo, pero lo dignifica), vengo por encima de todo a decirles que sí, que confíen en sí mismos y en sus posibilidades, que quieran y por ende, que DEN, pues ustedes van a ser el mejor ejemplo causa-consecuencia, háganlo, y háganlo por ustedes mismos, no conmigo, no aquí, sino donde ustedes se sientan más cómodos pues la comodidad y la confianza sí son dos ingredientes sin los cuales una relación de productividad deportiva jamá podrá desarrollarse bien.
¡CREAN, CREZCAN!
